Escribí el siguiente
poema como un grito,
como una pedrada calma contra los centros
del odio y la miseria, con la violencia
de los pacíficos, con la palabra. Con la palabra, sí,
que tantas veces no sabe más que abrazarse
y llorar,
pero que, viva, invencible,
grita vida y grita paz.
Por muchos marzos
que nos quiebren, grita paz.
Grita paz.
QUEBRARNOS LA VIDA EN MARZO
Tan fácil te resulta
os resulta
seas quien seas
quienes seais
sea cual sea el nombre
que os nombra
como las personas
que no sois
que no sois
Tan fácil os resulta
tan sin precio
tomar Marzo en vuestra mano
y quebrarnos la vida,
desencajarla,
destriparla
Tan fácil
Tan fácil
hacer de la primavera
que esperábamos
una estación oscura
dolorida
sin más color
que el luto agrio
-que fácil os resulta,
te resulta-
de la muerte
Tan fácil
No más
No buscaré más tu nombre
entre los nombres de los hombres
yo ya no te nombro
entre los míos
esos que has dejado
huérfanos ya sin fin
de primavera
desangrados, derrotados
-ya siempre invierno,
ya siempre el miedo, siempre
el frío-
en la estación
No más
tú no eres ya más
un ser que sea nombrable
ah si fuera también
tan fácil
para mí
que no existieras
y recoger las vidas que has quebrado
que has robado
recoserlas con hilo que te olvide
que te niegue
a ti y a todos tus iguales
desnombrados
ah si pudiera
dejar de morir por un momento
hacer que Marzo como un niño
nos creciera
en la mano otra vez
como si nadie nunca nada
hubiera apagado su afán
de primavera
ah si fuera tan fácil
que no hubieses nacido
que no existieras