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QUE NO SEA
Que no sea mi
vida un manojo de renuncias,
Que no sea
una roca inesculpible
Ni un páramo
de tierras movedizas
Donde se
hunda todo lo que toque
Todo lo que
se acerque a mí.
Que no sea mi
vida temor de abrirme
Ni arcilla
que modele aquel que quiera
Como quiera
Que no sea
tampoco un centro, un equilibrio
Huya yo del
equilibrio
Al que otros
llaman vida
Vida perfecta
y exacta
Huya yo
Que no sea mi
vida si no es tu vida
Que no sea mi
vida si no estás tú
Para agitarla
Si no me
muevo siempre
siempre
Como
empezando
(Inédito, de Proyecto de No)
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LA TIERRA PROMETIDA
Dije: seco
estoy, desecado
Digo:
incesante amor, impulsa haciadentro de ti siempre
incesante amor: haciadentrosiempre incesante
que ahora no
estoy seco
y quiero
vivir
haciadentrosiempre incesante, haciadentrosiempre
haciadentrodeti, incesante, haciadentro
de ti
(Inédito de
Ella me mira ayer)
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LA TAREA
En esta piedra me paro
en este mojón inmediato
aquí se ha escrito mi vida
con la fuerza de un diamante.
Y después qué me cabrá
y ahora qué me cabe
sino miedo de que mires
sino espasmo, sino rabia
Habré de grabarme otro
otra mano de mi mano
y esperar un abrazo tierno
y esperar un mañana calmo
más calmo
(Inédito de
Ella me mira ayer)
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LAS SECUELAS DEL QUEBRANTO
Tiembla la luz
en la espera,
la alumbra,
la atormenta
Miras como quien se sabe
mortal
hoy, ya lleno
de mañana
que no sabe si vendrá,
si vendrá
la luz
La almendra,
el ojo de dios,
luz miedosa
de quien teme
ser visto
Me veo con luz
de luna que se inventa
un sol.
No brillo,
me brillan
¿Quién me anunció
que podría
ser
mi revés?
Faltó la luz,
erró
Dejé un abrazo
tirado
por los suelos
De la botella pido
una vida
irrellenable
No he cambiado.
Agotado
me hago fuerte,
como sol hiriente
del atardecer
Agua, tierra, fuego,
luz quemada,
mansedumbre
inquieta
Y de cada cuerpo
una espina,
de cada dios
un pecado
Me horada
la vida,
impertinente
Resistiré yo solo,
tú serás mi flanco
luminoso,
yo
mi sombra
Me quema los ojos
tu cielo, las nubes
que me traes
embalando tu corazón.
No sabré desembalar
las lluvias
que propones,
no sabré
desembalarte,
mi amor,
no sabré, torpe de mí,
hacerte luz
Y en nuestros besos
tu lengua
se fue
a otras bocas
para volver,
pequeña,
a mí
(Inéditos, restos perdidos de los fragmentos de
Quebranto)
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LA QUE ESPERA DE MÍ
Me da miedo que llegue ahora. Sé que notará mi
miedo enredado entre las sábanas. Hoy las he cambiado, sábanas rojas, como a él
le gustan. Y sé que están caladas con el olor de mi miedo. Debí dejar las
azules, las de los días solos, las del olor amargo pero tranquilo, las azules.
No debí haberlas cambiado. ¿Cómo lo miraré ahora? ¿Qué haré con mi sudor de
manos?
Ella me mira ayer, me dice que no con las manos, me dice que pronto vendrá
la hora que la lleve adonde yo no podré, que será mañana un día sin mí. Me dice
que yo no existo y me lo dice cada tanto, cuando me mira, cuando es mujer en
desencuentro, y cuando nieva en mi mano y no me mira, cuando viajo hasta ella y
no me existe. Me dice que año es vida y que vida es antes, que vengo tarde y ya
no es hora, que tomarla ahora sería el delito. Me dice con sus pasos que me
mire. Que yo he vivido y ella espera. Que si lluvia viene ella es suelo, si yo
le lluevo. Que vivir sería desnudarse, que desnudarse sería morir. Que esa
sería nuestra condena.
Y me dice que no insista. Me dice que no, que no insista, me dice que no con
las manos.
Ahora que se ha ido soy pequeña, más pequeña aquí escondida, en este cajón de
la cómoda de octubre, en este cajón irrespirable, porque no hay aire aquí,
porque llueve fuera y no lo noto, porque no estoy atada a las oscilaciones del
frío y el calor, al termómetro de las nieves y glaciares, al efecto
invernadero, a las grandes heladas, a esa rutina de sentir todos los grados de
la vida.
Y aquí me quedo y espero brisa.
(Inédito, de Ella me
mira ayer)
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