Carta kosovar

 

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texto de Antonio Lorente Solano en
Sin Palabras nº 5 La Revista del  I.E.S. de Fuente Álamo

UN PUÑETAZO CONTRA EL OLVIDO Y LA INDIFERENCIA

(UNA LLAMADA DESDE KOSOVO)

Sr. Director:

Le agradezco que dedique su valioso tiempo a leer esta carta y que en el tan caro espacio de Sin Palabras encuentre cabida. Aquí, algunos de los que caminan delante de mí tienen radio, y yo aún recuerdo cuando en Pristina, no hace mucho tiempo, me sentaba, después de comer, con mi marido y mi hija Raisa para ver las noticias y agarrarnos todos a la esperanza de que este infierno que ahora vivimos no se encendiera jamás. Es curioso que en la TV, en los noticiarios, el tiempo sea tan valioso y que en los periódicos no admitan nuestra carta porque el espacio sea tan valioso y una página vale tanto y tanto, y que aquí, sin embargo, la vida no valga nada. Por eso le agradezco de corazón que publique este humilde puñetazo contra el olvido y la indiferencia.

Llevo 27 días caminando con Raisa en mis brazos. Jamás pensé que el peso de mi hija me pudiera resultar infinito, 18 kilos de peso infinito que cada vez son menos, como mis fuerzas. En este avanzar mirando a ningún sitio siento el peso de todos los que caminan conmigo, lloro con los que lloran, tengo el hambre de dos mil personas, me duelen cuatro mil pies y tengo todas las heridas. El agua escasea para beber, imagínese para otras cosas.

Hambre, sed, dolor, miedo y vergüenza. No sé si con esto ya estaría llena la carta. Sin duda faltarían los recuerdos. Los que ahora me echan de mi casa, los que ahora me empujan, ayer eran mis vecinos. Los que ahora dicen querer salvarme, esta mañana han arrojado una bomba equivocada a 10 metros de mí. Resulta chocante que sean las bombas las equivocadas y no los hombres. Pero en la radio dicen que los hombres, las mujeres y los niños ya no se llaman así, que ahora en una palabra caben todos: los colaterales. Así es como nombran ahora a los protagonistas de tanta miseria y escarnio. Hasta en esto nos quieren robar la existencia. Mi marido decía que quien no tiene nombre no existe, y nosotros no tenemos ni un papel que diga quiénes somos, quiénes hemos sido, qué podemos esperar.

Esperar. De mi marido no sé nada desde que salí de Kosovo, la segunda noche de las bombas. Pero he aprendido a no esperar volver a verlo. Volver a verlo es una necesidad, un deseo inaplazable, pero no una esperanza. No puede ser una esperanza. Lo que espero, lo que esperamos, en una extraña solidaridad que se pelea, es algo más inmediato: agua, comida, un metro para dormir, un descanso, una sombra cuando el sol, un sol cuando el frío. Y poder conservar, al menos, la nada que tenemos.

Cuando duermo, sueño. Sueño con los sueños de Raisa y de todas las Raisas, con un despertar en el que poder mirar atrás y adelante, con un día sin el estrépito de las bombas, sin el derrumbe del de al lado, sin el derrotado vacío en las miradas.

Sr. Director, espero, deseo, necesito, necesitamos. Que esta no sea una página que se pase, que esto no sea una anécdota sentimental, el aspecto humano en los siete minutos obligados de atención a la guerra en los Balcanes de sus noticiarios. Y que alguien se convenza, por fin, de que los colaterales somos el centro de esta historia, los que algún día la van a reescribir. Y entonces, señor, no nos vamos a olvidar de nada. De nada.

Atentamente,

                          Yaifa Rais

                          (de camino a Skopje (Macedonia))

http://centros5.pntic.mec.es/ies.de.fuente.alamo/revista2/cartas_a_la_redaccion.htm


Antonio Lorente Solano (2003)
Quebranto

Aladeriva Producciones Culturales, Murcia


Juamba 2004
Alfil.net
Actualizada: 12/05/2006 16:36
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