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43 fragmentos robados es el resultado del atraco poético a varios
amigos. Ellos han facilitado el hurto, sin el que la historia de la poesía no
se habría construido.
Mezclados, confundidos, estos fragmentos han querido
embastar, en Quebranto, y como con sutura de
talabartero, un poema. Aquí se deshace el laberinto, aquí se devuelve a cada poeta su poema.
De Héctor Castilla
entre las
cuatro paredes
cardinales, cómo no encerrarse
en algún sitio y remover el tiempo
y las letras con la mirada
y la memoria...
varado en
las paredes de la casa...
como humo
o niebla...
utilidad
que parecen tener,
algunos días, los recuerdos...
... Qué hacer con el paisaje...
en el que
no arrepentirse de nada...
más que yo mismo.
No es fácil descubrirse...
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nos dio
por desnudarnos,
descubriendo, sorprendidos,
que es la carne otro vestido
desnudable...
... Tiembla el
mediodía...
... no huyas, no tengas prisa:
cosecha la
hierba sagrada...
el giro loco de una jaula
de estrellas...
matar el reloj, oler la
rosa...
la huella de tus ojos en
la luz de un día,
el trozo de tu vida
que me quiebra...
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De Andrés Illán
para perder la inocencia,
el riesgo de un deseo
para encontrarse desnudo,
expuesto...
... sólo queda alargar la mano
que cubre nuestra
vergüenza
y tomar otra manzana.
Comamos...
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del miedo, de donde
arranca
justamente el grito...
después de tantos besos,
tus labios me siguen pareciendo
las américas imposibles
soy un Colón definitivamente equivocado
Equivocado
Definitivamente...
en una columna que no
existe
y no se derrumba,
sin embargo...
de ser el
puro alrededor...
un vacío
un desierto
fingiendo otro desierto...
de
temprana ceniza...
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y me baila
la muerte...
... como un puñal de
emboscada...
y estoy
solo...
ahora...
...
ahora que
la vida y
la muerte
han olido de igual modo...
... y dedales de cordura...
de todos los otoños.
Al negro silencio.
Al frío...
Por lo demás...
el césped crecerá en vano.
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De Pedro Antonio Flores
y como estás en mí, estar
en ti...
... mas los espectros no pueden
oír...
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De Paco Illán
...
y contra Sísifo
... gloria sin eternidad...
borrar
el olvido...
...
hoy
falta en mi huerto
una rosa.
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De Patro Hernández
... ven, sube,
desembócate
en estos adentros desesperados.
Satisface tus afueras
y ríndete...
que soy yo
el único espacio
que has de recorrer...
... el suelo.
El suelo
siempre arrebatando horas...
... Hay un balcón que me
espera...
... y llego a casa cerrando las
ventanas...
me
arrancara de esta ventana sin horizontes...
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... y gritar al morir al
menos...
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El fragmento 22 es de
Rafael Cuevas
con un injerto en
cursiva de
Héctor Castilla.
... y
hasta el dolor
–cristal sucio
en el
ventanal de los sentidos-
de tanto doler se cansa...
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A todos ellos, gracias. Pero no está completo el marco sin Ángel y
Aurora, Miguel González, Mª
Ángeles y Julián, Carmen Pereda, Penélope Mihalakopoulou, María Sánchez,
Nacho y Alicia, Lydia, Gemma y José Luís, Carmen Corrales, Chon, Maite, Sonia e Ico, Fernando y Mari y sus hijos, sin mis sobrinos, sin
mis alumnos. Ni sin Rafa, Juanfra, y Antonio de
Aladeriva. Así sólo falto yo, que aquí desaparezco.
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