Fragmentos robados

 

Quebranto
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43 fragmentos robados es el resultado del atraco poético a varios amigos. Ellos han facilitado el hurto, sin el que la historia de la poesía no se habría construido. Mezclados, confundidos, estos fragmentos han querido embastar, en Quebranto, y como con sutura de talabartero, un poema. Aquí se deshace el laberinto, aquí se devuelve a cada poeta su poema. 

De Héctor Castilla

 

... cuando uno se ve encerrado

         entre las cuatro paredes

                cardinales, cómo no encerrarse

                en algún sitio y remover el tiempo

                y las letras con la mirada

                                                           y la memoria...

 

... en el vacío desamparo

         varado en las paredes de la casa...

 

... todas estas fotografías

         como humo

                                               o niebla...

 

... con la poca

         utilidad que parecen tener,

                algunos días, los recuerdos...

 

... Qué hacer con el paisaje...

 

... un mar

         en el que no arrepentirse de nada...

 

... mi casa, diciendo de mí

más que yo mismo.

No es fácil descubrirse...

 

 

   

De Ernesto Corrales

 

 

... en estos días de disfraces

         nos dio por desnudarnos,

                descubriendo, sorprendidos,

                que es la carne otro vestido

                desnudable...

 

... Tiembla el mediodía...         

 

... no huyas, no tengas prisa:

         cosecha la hierba sagrada...

 

... pero el roto soy yo,

el giro loco de una jaula de estrellas...

 

... perder la ceguera, olvidar la ruina,

matar el reloj, oler la rosa...

 

... aunque me supe

la huella de tus ojos en la luz de un día,

el trozo de tu vida

que me quiebra...

 

 

De Andrés Illán

 

... basta un bocado para salir del paraíso,

            para perder la inocencia,

                el riesgo de un deseo

                para encontrarse desnudo,

                expuesto...

 

... sólo queda alargar la mano

            que cubre nuestra vergüenza

                y tomar otra manzana.

                Comamos...

 

 

De Juan Reyes Clemente

 

... en la antesala

            del miedo, de donde arranca

                justamente el grito...

 

... y aún así,

            después de tantos besos,

                tus labios me siguen pareciendo

                las américas imposibles

 

                soy un Colón definitivamente equivocado

                Equivocado

                Definitivamente...

 

... como un edificio que se apoya

            en una columna que no existe

                y no se derrumba,

                sin embargo...

 

... la sospecha

         de ser el puro alrededor...

 

... un paisaje sin figura al fondo

         un vacío

un desierto

                fingiendo otro desierto...

 

... para convertirnos en estatuas

         de temprana ceniza...

 

 

De Rafael Cuevas

 

... ahora que me tiembla la mano

         y me baila la muerte...

 

... como un puñal de emboscada...

 

... y tengo el pecho de invierno

         y estoy solo...

 

... tanta paz. Un Clamor

                                      ahora...

 

... ahora que

            por unos segundos

         la vida y la muerte

                han olido de igual modo...

 

... y dedales de cordura...

 

... donde van las hojas

de todos los otoños.

Al negro silencio.

Al frío...

 

Por lo demás...

el césped crecerá en vano.

 

 

 

 

De Pedro Antonio Flores

 

... para conseguirme a mí al conseguirte a ti

            y como estás en mí, estar en ti...

 

... mas los espectros no pueden oír...

 

 

De Paco Illán

 

... y contra Sísifo

                        ... gloria sin eternidad...

 

... se hace largo

                             borrar el olvido...

 

... hoy

            falta en mi huerto una rosa.

 

 

De Patro Hernández

 

... ven, sube,

         desembócate

                en estos adentros desesperados.

                Satisface tus afueras

                y ríndete...

 

... pero despacio,

         que soy yo el único espacio

que has de recorrer...

 

... el suelo.

         El suelo siempre arrebatando horas...

 

... Hay un balcón que me espera...

        

... y llego a casa cerrando las ventanas...

 

... que el otoño

          me arrancara de esta ventana sin horizontes...

 

 

 

De José Luís

 

... y gritar al morir al menos...

 

 

 

 

 

 
El fragmento 22 es de Rafael Cuevas con un injerto en cursiva de Héctor Castilla.

... y hasta el dolorcristal sucio

         en el ventanal de los sentidos-

                de tanto doler se cansa...

 

 

   
A todos ellos, gracias.

Pero no está completo el marco sin Ángel y Aurora,   Miguel González,  Mª Ángeles y Julián,  Carmen Pereda, Penélope Mihalakopoulou, María Sánchez, Nacho y Alicia, Lydia, Gemma y José  Luís, Carmen Corrales, Chon, Maite, Sonia e Ico, Fernando y Mari y sus hijos, sin mis sobrinos, sin  mis alumnos. Ni sin  Rafa, Juanfra, y Antonio de Aladeriva. Así sólo falto yo, que aquí desaparezco.

 


Antonio Lorente Solano (2003)
Quebranto

Aladeriva Producciones Culturales, Murcia


Juamba 2004
Alfil.net
Actualizada: 12/05/2006 16:36
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