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Pregón Fiestas de Corvera 2004 (por Antonio Lorente Solano)
Al abrigo de la ladera Sur de la Sierra de Carrascoy, a unos 20 km de la
capital, se ubica la pedanía de
Aun con las dificultades geográficas y climáticas de ésta
zona del campo murciano, desde época musulmana se tiene constancia de la
existencia de “rafales” ó “rahales” (caseríos) que, aunque no tan prósperos y
fecundos como los situados en la zona de huerta, sin embargo se mantenían con
una economía simplista y pastoril que poco a poco fue siendo sustituida por una
explotación agrícola de carácter extensivo. Como señala Jimenez de Gregorio,
tras producirse la reconquista de Murcia por los cristianos, ya en los primeros
repartimientos realizados por Alfonso X , entre los años 1.266 y 1272, se
conceden algunos de estos rahales o rafales musulmanes a nuevos propietarios
cristianos, figurando en los documentos de asignación con el nombre arábigo,
bien del propietario o del paraje. Concretamente, en la zona de Corvera, se
cita el rafal de El de Arreyz o el de Falcaudet, en las inmediaciones del
Puerto de la Cadena. Como consecuencia de esa política de repartimiento de
tierras y su consiguiente repoblación del territorio comienzan a llegar nuevos
pobladores cuyos apellidos, en muchos casos, darán lugar a la denominación del
caserío o torre. Así , y de acuerdo con los datos que nos aporta el licenciado
Francisco Cascales, en la zona serrana se establecen estirpes como los
Riquelme, los Tomases, Molina y Galtero, y, en la llanura, las estirpes de
Corvera, Ximenado, Lo Toman, Los Bernal y otros . Pero aun con esta llegada de
nuevos pobladores, en el último cuarto del s. XIII se inicia una fase de
regresión y abandono de los cultivos, como consecuencia de la emigración de los
mudéjares y la inseguridad territorial derivada de las continuas razzias
musulmanas y los ataques de los piratas berberíscos.
Durante el s. XIV se continua por parte del Concejo murciano la actuación repobladora, ya que, como describe el historiador Angel Luis Molina, las tierras que no fueron asignadas por el rey Sabio pasaron a propiedad de dicho Concejo, teniéndolas este “....como bienes de aprovechamiento común, en donde pastaban los ganados, se instalaban colmenas, se recogía leña, se producía carbón, se sacaba piedra o se fabricaba cal o se cazaba con entera libertad”. No obstante, y debido a las causas apuntadas anteriormente, gran cantidad de tierras abandonadas por sus antiguos pobladores mudéjares se encontraban yermas, por lo que el citado Concejo pedirá autorización a Fernando IV para conceder dichas tierras a nuevos colonos, a lo que accedió el rey en carta de fecha 5 de junio de 1308. A mediados del siglo XV se continua con la política repobladora de las tierras que actualmente configuran la pedanía, prueba de ello es que en el año 1.453 existe constancia de un pleito para delimitar las tierras de Martín de Corvera en su heredad de Corvera. Posteriormente, en 1.465, se conceden tierras en Balseta de Corvera, Rambla de Corvera y Camino de Corvera, continuándose con mas concesiones en la zona durante los años posteriores. Así entre los censatarios de tierras relacionados en los años 1485 y 1486 se cita a Juan de Huete, a Pedro Vidal y a Gonzálo Pagán, por bienes situados cerca de Corvera ó Corbera. La primera mitad del s. XVI es la mas pródiga en repartos de tierras. Los colonos avanzan sobre la llanura, siendo este el momento álgido en la repoblación del campo, iniciándose ahora el proceso de concentración de la población en núcleos urbanos. En el año 1516 Corvera ya es considerado como un importante caserío del que no conocemos el número de sus habitantes ya que en este periodo de tiempo, como en la centuria siguiente, el número de vecinos del campo se incluye en el conjunto de datos referidos al municipio de Murcia. Jimenez de Gregorio constata que, salvo en Fuente Álamo y los Alcázares, no existen realmente núcleos urbanos hasta bien entrado el s. XVIII. Es mas, es en esta centuria cuando se perfilan los núcleos de población concentrada, como alternativa necesaria al antiguo y generalizado poblamiento disperso. No obstante y considerando los índices de población referidos a 1.797, salvo los núcleos de Torre Pacheco y Fuente Álamo, que superaban el millar de habitantes, el resto se mantiene entre 200 y 300 residentes. Orgánica y administrativamente Corvera es considerada desde el año 1713 como un lugar de señorío secular con alcalde pedáneo, encuadrado dentro del Corregimiento de la ciudad de Murcia. Dada su importancia en 1.772 se determinó que estuvieran a su cargo la administración política de las diputaciones de Los Martínez, Campuzano, Balsa de Aledo, Baños y Mendigo, Partido de lo Jurado, Ventanas, Valladolises, Balsa Pintada, Lobosillo, Truyols y Doña Lucia ó San Antonio.
En el censo de población elaborado en el año 1809 se le considera como población de estirpe, estimándose una población de 828 habitantes, incluyéndose entre éstos los correspondientes a la diputación de Carrascoy. Con la llegada del Trienio Liberal (1820 - 1823) Corvera fue uno de los pocos pueblos del campo a los que se concedió tener Ayuntamiento propio, incluyéndose en su término municipal las diputaciones y caseríos que tuvo a su cargo en 1772, amen de algún otro mas. Esta situación duró muy poco tiempo, ya que hacia 1834 todo este territorio pasó a depender nuevamente del municipio de Murcia. En ésta época el núcleo principal de población de Corvera contaba, según Pascual Madoz, con “ ... 10 casas , una Iglesia matriz (Ntra. Sra. del Rosario) de la clase de vicarias perpetuas , teniendo por anejos al Lobosillo, Baños, Valladolises y Balsa Pintada...”. También nos informa este último autor que la pedanía contaba con 236 vecinos (826 almas); que tenía un cementerio construido en 1843 y que en sus campos se producía trigo, cebada, aceite y barrilla, criándose algún ganador lanar, siendo importante la caza de perdices y liebres.
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